Lord Eryon WarmyngSun

Señor de la ancestral casa WarmyngSun, hijo de los Primeros Hombres y de los nobles de Valyria. De mentalidad cautelosa y analítica, pero firme en sus convicciones, hará cual sea necesario para recobrar el orden justo.

Description:

Eryon es un noble de 22 años de porte elegante y desenvuelto. Mide casi tres varas (1’80-1’90 aproximadamente), es atractivo y de buena complexión pero a su vez bastante delgado. Aunque su apellido proviene del Norte, su rostro muestra todos los elementos propios de los descendientes de Valyria. Tiene la piel blanca e impoluta. Una larga cabellera lisa y de color plateado, casi blanco, le cae por encima de los hombros y sus ojos reflejan un color liláceo metálico. Sus rasgos faciales son finos, rectos y simétricos. Tiene la mirada penetrante y la voz firme y sinuosa a la vez. Las manos parecen delicadas pero demuestran fuerza, con dedos largos y huesos duros. Se mueve con calma y ligereza, aunque a veces sus maneras se vuelven agresivas y obstinadas.

Intelectualmente es una persona cultivada y de psicología reflexiva. Tiene una mente potente, abierta y liberal, alejada de la moral corta de miras que reina en Poniente. La hipocresía de los fieles de los Siete le ha llevado a recuperar las antiguas creencias de su casa en el Diós de la Luz, R’hllor, la cual no pretende domesticar la vida terrenal, sinó explorar la fe en un ámbito metafísico. En el trato a media distancia parece un simple noble hedonista de mente rápida y habla persuasiva. Buen comerciante y excelente negociador, en el fondo es un gran manipulador. Pero también tiene profundas convicciones sobre la cuestión dinástica y como debería estar organizado el poder, teniendo leves delirios de grandeza.

Aunque procura mantener la perspectiva dentro del sentido común, su codicia y ambición a veces le llevan a alejarse de este hasta el punto que puede perder los papeles. Con el asesinato interesado de su familia y de sus iguales por parte de los usurpadores del Trono de Hierro, ha interiorizado un sentimiento de superioridad casi enfermizo y la semilla de cierta esquizofrenia latente en contra de los que son diferentes. Claro está que no haber afrontado el dolor de los sucesos acontecidos en su familia le han envenado con el tiempo, ya que esas expresiones de oscuridad son la deformación inconsciente del cariño hacia los suyos y un fuerte sentido de la justicia. Tiene una visión sobre el honor muy diferente del de la falsa moralidad septa y eso le permite actuar con gran libertad sin preocuparse por dilemas morales superficiales. Tales características combinadas le dotan de una voluntad inquebrantable y tozuda. Convencerlo de lo contrario es una proeza casi heroica, puesto que tiene las ideas muy claras. Es un adversario duro y peligroso en la política.

En el fondo le interesan muchas otras cosas a parte de las intrigas de la Corte, como la historia. Sobretodo la historia que tenga que ver con sus ancestros tanto en el nombre WarmyngSun como sus progenitores de sangre valyria. Además siente un profundo interés por los conocimientos religiosos y las criaturas mágicas, pues está convencido de que el verdadero poder se encuentra en tales misterios. A falta de una guía firme en este campo, sólo ha podido orientarse mediante las enseñanzas del Maestre Meryn. No ha podido potenciar tal aspecto de su vida, pero espera paciente con encontrar la forma de hacerlo.

Bio:

R’hllor envía a su emisario

Lord Eryon WarmyngSun nació en el seno de una familia noble isleña y comerciante de Rocadragón. Su ascendencia era antigua y su linaje valioso, por lo que se esperaba mucho de él. No obstante tenía un hermano mayor, Ilthior, que heredaría el nombre de la casa según las tradiciones. Además Anyara, la hermana mayor y primogénita, aspiraba también al mismo título. Por eso Eryon se sintió incapacaz de conseguir algun lugar digno en medio de la sociedad feudal. A su hermana pequeña, Ella, la casarían con algun noble de alta cuna si podían. Sólo tendría que ocuparse de los hijos de su señor. Pero él… ¿Como podría demostrar su valía?

Durante su niñez fue más o menos feliz, pero distante respecto a sus padres. Estos siempre estaban ocupados en la gestión de la casa o en tratos con otros nobles o comerciantes. Esta situación le permitió a Eryon desarrollar una personalidad muy propia y una mentalidad “laxa” respecto a las normas. El sabio Maestre Meryn fue quién se ocupó de su formación y educación. A diferencia de la mayoría de maestres, Meryn no intentó disciplinarlo de acuerdo con la moralidad occidental. Si hacía algo mal le intentaba hacer reflexionar. Fue como un padre para Eryon. Sobretodo a partir del momento en que su padre, Enyar, se trasladó a Desembarco del Rey con sus hermanos mayores para servir directamente al Trono de Hierro. A partir de ese momento su madre Daena, con la que tenía un poco de relación, estaría casi siempre realizando gestiones y viajes al continente. En parte le molestó que mientras Ilthior y Anyara hacían grandes cosas en la capital de los Siete Reinos, él se quedaba en casa con su hermana pequeña. En el fondo admiraba a sus hermanos: a Anyara por su fe en si misma y porqué podía tumbar a qualquier hombre del castillo con la espada, y a Ilthior por su fuerza, honor y determinación. Pero al mismo tiempo sentía envídia por eso.

Cuando él y Ella fueron mayores Lord Enyar decidió enviarles como pupilos en la casa LadyBright. Era una familia noble del sur de los Siete Reinos, en el caluroso y exótico Dorne. Al principio Eryon no vio con buenos ojos tal decisión. Creyó que sus padres lo hacían para liberar al Maestre de su cuidado para que pudiera dedicarse a los abundantes negocios de la casa. No entendió el motivo, puesto que él sólo era un niño y podía llevar las cuentas con facilidad. Su hermana Anyara le explicó que para madurar debían hacerse valer en un ambiente lejano del núcleo familiar, como habían hecho con ella e Ilthior. También le dijo que en Dorne conocería una cultura muy diferente y que podría vivir aventuras que sus padres nunca le permitirían. Eso le hizo ver con mejores ojos la experiencia.

La familia LadyBright tenían sus propiedades en Lanza del Sol, la capital de Dorne. Trabajaban como los tesoreros de la casa Martell, que gobernaba ese reino. Le extrañó el hecho de que el título de la casa lo ostentara la mujer, la joven Lady Alyse. Esta le explicó a su hermana y a él que en Dorne tenían una cultura diferente, dónde hombre y mujer eran iguales. En seguida pudo comprobar que llevaban el gobierno tan bien y tan mal como en su propia casa. Eryon profundizó en la cultura Rhoynar que había arrelado en Dorne miles de años atrás. Alyse Ladybright les trató muy bien, se hicieron amigos de su pequeña hija Jayne y además pudieron conocer a una casa mayor como eran los Martell. La Princesa Eliah Martell estaba siendo protegida por su hermana mayor, Anyara. De modo que tuvo curiosidad por conocerles. Parecían gente firme y decidida cosa que le recordó a Sir Ilthior, su hermano que ya se había convertido en caballero.

Con el tiempo Eryon pasó de niño a adolescente. Lady Alyse le regaló un caballo propio en motivo de su décimoprimer día del nombre. Era un joven equino gris, ágil y resistente, descendiente de los fuertes caballos de más allá del otro lado del Mar Angosto. Eryon lo llamó Valefor. Un atardecer, montando con Valefor más allá de los terrenos de los Ladybright, divisó una terrorífica escena: varias personas yacían tendidas al suelo, asesinadas con brutal violencia. La sangre aun se dispersaba líquida por todas partes, tornándolo todo de rojo. Entonces vio a una jovencita desnuda colgada de un árbol por el cuello con una cuerda gruesa. Esta luchaba con fiereza cogida de la cuerda con las manos para sobrevivir. Eryon trotó con Valefor hasta llegar debajo de la chica. Esta pudo hacer pie en el lomo del caballo, mientras Eryon tomaba equilibrio para cortar la cuerda que le apresaba la garganta. Después la rodeó con su capa roja, con el emblema de los WarmyngSun. La chica se mostró agradecida, pero discreta e hizo la acción de marcharse mecánicamente. Eryon la paró y le dijo que viniera con él, que la amable casa Ladybright podría darle cobijo. La chica aceptó.

La gentil Lady Alyse acogió a la indefensa muchacha en su casa, pero esta siempre se mostró más cercana al joven Eryon. A cambio de la manutención, la joven se encargaba de llevar papeleo a Lanza del Sol para su señora. La misteriosa chica era alta y muy atractiva para su edad. Tenía una silueta esbelta y la piel aceitunada. Su rostro era felino, los ojos pardos y tenía una larga cabellera ondulada de color negro azabache. Sobre su identidad explicó que se llamaba Sariss y que era dorniense, pero no quiso decir nada más. De todos modos el resto de la casa no presionó para profundizar en tan horrible suceso. El único que quería saber más era Eryon, que siempre repetía a Sariss que tenía que vengar a “su familia”, que en Dorne las mujeres también hacían eso y que él la ayudaría a hacerlo. A Sariss le hacía gracia, pero nunca le hizo caso en eso. Se limitaba a cerrarle los labios con besos que dejaban a atónito a un Eyron en plena pubertad. Pero él siempre volvía a insistir. Se forjó una fuerte amistad entre ambos.

La Guerra del Usurpador se desató impregnando todos y cada uno de los Siete Reinos. Muchos soldados del castillo fueron a la guerra para proteger a su legítimo rey. Por precaución, Lady Alyse prohibió salir a los hermanos WarmyngSun y también a Sariss que empezó a trabajar como doncella de Jayne. Un día Eryon encontró a Sariss acorralada en los establos por dos mozos de cuadra excitados y medio desnudos. El joven noble sacó su espada y golpeó a uno en plano en la cabeza y por la espalda. El otro mozo se giró asustado y decía que no estaba haciéndole nada malo. No se lo creía pero Sariss le confirmó que era verdad. Le dijo que no necesitaba la protección de un noble “Targaryen” (Eryon sabía que eso no era cierto, pero le gustaba que lo “confundieran” con la familia real). Dicho eso, Sariss golpeó con rapidez al mozo indefenso en un punto del cuello y este cayó inconsciente. A partir de ese momento Eryon preferiría entrenarse siempre que pudiese con Sariss. Sus habilidades naturales eran, como poco, mucho mejores que el más experimentado de los guardias del castillo, a los que siempre conseguía engañar. No era una chica común y, en parte, le recordaba a Anyara.

Por la curiosidad del día de los mozos, Eryon empezó a espiar a Sariss. Esta no hacía nada extraño más allá de sus tareas, escepto una vez que la entontró recién levantada en soledad haciendo posturas marciales extrañas. Pero ella le indicó que le había descubierto y el joven WarmyngSun se fue corriendo avergonzado, aunque ella no se enfadó. La siguió espiando, ahora con más cautela, y una noche descubrió a Sariss y a Jayne como se aseaban las partes íntimas la una a la otra. Pero al cabo de unos minutos la “manicura” se convirtió en friegas, besos y gemidos. Decidió llamarles la atención desde su escondite para ver como reaccionaban. Jayne en un principio se asustó, pero Sariss actuó con normalidad y le dijo a la primera que no se asustara porqué Eryon no diría nada a nadie. Este puso en duda la palabra de Sariss con una sonrisa picarona. Entonces la dorniense invitó a Eryon al lecho con ellas y allí se cerró la cuestión.

Los juegos sexuales se convirtieron en habituales con naturalidad entre Eryon, Sariss, Jayne, varias sirvientas, los mozos de cuadra y más. A Eryon no le preocupó ya que aparentemente no habría ningún problema. Pero un día Sariss le comentó a Eryon que Ella había pillado a Jayne y a ella “jugando” con uno de los escuderos y quería participar, aunque no se lo había permitido todavía. El valyrio se enfadó mucho, la golpeó en la cara y se la quedó mirando con odio y frialdad. Sariss pidió perdón por lo sucedido, miedosa por un oscuro ámbito de Eryon que acababa de conocer. Unos instantes después, habiéndolo reflexionado, Eryon le dijo que no debería haberla golpeado. Su hermana podría hacer lo que quisiera, mientras mantuviese la virtud intacta y de eso debería responsabilizarse Sariss. Esta aceptó y cumplió su parte del trato cuidadosamente. Después de este incidente, los juegos prosiguieron con normalidad durante el resto de su estancia en Dorne.

Sir Ilthior había caído en combate, luchando junto al difunto Príncipe Rhaegar. La noticia llegó a Eryon y Ella en una misiva escrita por su padre que quebró la sensación de invulnerabilidad con la que siempre se habían sentido. Se sentían confusos y no se lo creían del todo. Sus padres les hacían volver a casa. Les fue difícil abandonar lo que durante tanto tiempo había sido su hogar, pero la familia les necesitaba. De momento Sariss se quedaría con la casa Ladybright, pero Eryon le prometió que la llevaría con ellos cuando fuese Lord WarmyngSun. Quizás acabaría siéndolo su hermana mayor, pero a ella también le gustaría.

Volvieron a Rocadragón por mar, con una galera veloz que evitó todas las zonas peligrosas. Al llegar a casa otra vez encontraron a su madre, Daena, sola y llorando. El motivo era que Lord Enyar había marchado con la flota a Desembarco del Rey para reforzar la capital. Tenía miedo por él y por su hija mayor que aun se encontraba ahí. No quería que muriera como Ilthior. En aquel momento Eryon se dio cuenta de la realidad y de la gravedad de esta.

Enyar, destrozado, volvió con la flota a Rocadragón. Aunque sus padres no querían que escuchasen, Eryon y Ella espiaron la conversación y se enteraron de todo. De la trágica muerte de su hermana, de la locura del difunto Rey Aerys II y de la vil traición de la casa Lannister de Roca Casterly que acabó en una matanza desmesurada en la capital. Al escuchar la historia Ella se quedó en estado de shock que le duró unas semanas. También se enteraron de que la Reina embarazada y su hijo pequeño estaban escondidos en el castillo Targaryen de Rocadragón. Quizás por eso había tanta gente desconocida por toda la isla y tantos barcos atracados en los muelles.

El Usurpador Robert Baratheon se autoproclamó Rey, con los cadáveres de los príncipes inocentes a sus pies, servidos por una corte de traidores y asesinos. La flota del “nuevo rey” se acercaba a Rocadragón para derrotar el último bastión del honor Targaryen. Esa noche hubo una tormenta terrible que Eryon recordaría para siempre. Parecía como si la roca bajo sus pies se fuera a romper para que fueran tragados por el agua salada. Con la calma de la mañana siguiente Lord Enyar envió a Daena, Eryon y Ella a Marcaderiva, con el Maestre Meryn, donde supuestamente estarían más seguros. La última batalla se avecinaba.

Durante aquel día Eryon vio desde Marcaderiva muchos barcos de guerra con banderas que desconocía y todas parecían dirigirse al mismo sitio. Fue a hablar con su madre y le exigió que le contara punto por punto todo lo ocurrido, ya que era muy posible que a después de esa batalla fuese el nuevo señor WarmyngSun. Daena no pudo contener las lágrimas, pero cedió y le explicó todo lo ocurrido desde la huída del difunto Príncipe Rhaegar con Lady Lyanna, hasta el parto mortal de la Reina Rhaella en Rocadragón la noche de la tormenta.

La batalla terminó con una clara victoria de sus enemigos y su padre había muerto en la batalla. Pero almenos los hijos de la difunta Reina pudieron escapar a las Ciudades Libres del este. Sus tierras fueron ocupadas por invasores y su castillo sitiado por todos lados. Ahora los “malos” eran ellos, los que se habían mantenido fieles al legítimo rey. El Usurpador exigía la presencia de cada uno de los señores que habían luchado al lado de Aerys II.

El joven Eryon quería actuar tal y como requerían sus nuevas responsabilidades, pero Daena se lo impidió al no reconocer todavía a Eryon como Lord WarmyngSun. Ella misma navegó a Desembarco del Rey para besar la bota del Usurpador e implorar clemencia. Su padre muerto, su hermana muerta, su hermano muerto… así como mucha otra gente inocente. Todo por la ambición y la traición de unos nobles mediocres. La situación era tan injusta que le llenaba de rabia y de dolor. Si no hubiese sido por el Maestre Meryn, habría podido hacer alguna locura. Sus consejos siempre dieron buen resultado en Eryon y su apoyo anímico fue determinante.

Cuando volvió la madre, Eryon supo que había conseguido el perdón del “rey”, así como la deshonra forzada por haber aceptado algo intolerable. Además de las pérdidas humanas les quitaron tierras, casas, armas, navíos y derechos. Tenían un nuevo rey en la capital y un nuevo señor en Rocadragón que se llamaba Lord Stannis Baratheon, su hermano. Era un hombre seco, corto de miras y vengativo. Ahora cualquier caballero de poca monta se permetía hacer mofa de ellos. Empezó una época gris oscura en la vida de los WarmyngSun. Lady Daena cedió ante las exigencias de su único hijo varón vivo y lo nombró Lord WarmyngSun. Después cayó en una larga depresión que acabó con su muerte.

Con la muerte de su madre, Eryon se sintió solo y desamparado, como si el sufrimiento no tuviera fin. No servía ni el apoyo de Meryn. Entonces Ella reaccionó saliendo del shock para dar ayudar a Eryon. Juntos tiraron la casa adelante, aun con las muchas dificultades que se les ponían por delante. El nuevo Lord WarmyngSun llamó a Sariss en Dorne para que viviera con ellos en el castillo. Recuperar la companyía de una vieja amiga sería bueno para Ella y para él. El joven señor también hizo buena relación con el almirante Kurnick y el oficial Talyon que se encargarían de la defensa de las Tierras del Ebryon en Marcaderiva. El almirante le hizo entrega de la espada de su padre: SunBurn. Una espada más antigua que el Trono de Hierro, hecha del noble acero valyrio. Era el honor más grande que Eryon habría podido imaginar en su vida. Durante ese tiempo habría paz en la zona, pero era una paz forzada bajo maza y espada. Eso sería algo que Eryon nunca olvidaría.

Conoció al pequeño Lord Geghard Nightwynd, que había quedado huérfano por la guerra y que era sobrino de la familia de su madre. “Él sí que estaba solo y desamparado”, pensó Eryon. Por eso procuró ayudarle en todo lo que podía, aunque no tenía muchas esperanzas puestas en el futuro de una casa del bando perdedor que había quedado prácticamente arrasada. Aun así, era familia y no le quedaba mucha.

Durante sus visitas en la pequeña isla de Nightwynd, conoció a Leona Blackburn, hija de otra casa noble que había perdido mucho durante la guerra. Era una jovencita de sangre valyria hermosa como ninguna e inteligente como la que más. Eryon se comportó con Leona como nunca antes se había comportado con una mujer. Tampoco había estado nunca antes con una mujer de tanto nivel. Pronto se enamoraron y convencieron al regio señor Aldwyn Blackburn, el hermano de Leona, para que aceptara su unión. A cambio, Lord Blackburn podría tomar como esposa a la jovial Ella WarmyngSun.

Con el tiempo, después de demostrar su sensatez como Lord WarmyngSun, el Maestre Meryn le mostró a Eryon el pasado religioso de su familia. Ellos nunca habían seguido realmente la hipócrita fe de los Siete. Tan ellos como sus antiguos vasallos de los UnderSun habían seguido siempre la fe de R’hllor. A Lord WarmyngSun le parecieron ciertos los aspectos de esa fe e indagó en ella hasta creérsela y realizar sus rituales habitualmente. Fue a presentarse ante los UnderSun y reclamó sus legítimos derechos sobre ellos. Después de hablar con Osmund, el líder de los UnderSun, estos aceptaron sin condiciones.

Blackburn, Nightwynd y WarmyngSun profundizaron en sus buenas relaciones, ahora relaciones de familia. Los hijos llegaron pronto a las jóvenes parejas, como un rayo de esperanza por un futuro mejor. Pero los mismos enemigos les acechaban, de modo que se cerraron en si mismos. Debían protegerse. Sin darse cuenta forjaron una alianza en secreto que les llevaría a recuperar el lugar que les correspondía.

En el juego de tronos: o ganas, o mueres

Desde mucho antes de empezar con la serie de “desafortunados sucesos”, las tres familias valyrias de Rocadragón estuvieron conspirando en contra de sus vecinos. La mayoría de ellos eran traidores o conquistadores, por lo que para WarmyngSun no había motivo alguno para proteger el honor, ni la compasión. Aun así era consciente de que tanto él como sus primos debían mostrar debilidad, obediencia y una pizca de locura de targaryen abatido para pasar desapercibidos entre las sombras del poder. De esta manera tendría la posibilidad de rearmarse y recuperar parte de las fuerzas que les habían quitado. Eryon sabía que la verdadera locura sería mostrarse beligerante con el poder establecido. Era mejor pactar, maximizando los intereses, y esperar pacientemente hasta el momento oportuno de clavar la puñalada certera.

Por esta razón Eryon y su primo Geghard, señor de los Nightwynd, tendían a tener encontronazos relacionados con la forma de actuar. Geghard no quería venganza, exigía justícia y la reparación pública del honor de su casa. Pero Eryon le intentaba inculcar que lo más parecido que encontraría a la justícia sería la venganza y que, para eso, lo mejor era dejar el honor a un lado y aceptar la humillación con una buena cara. “En política, la única manera de vencer a unos hijos de puta es poniéndote a su nivel y ser superior a ellos” le decía a menudo al joven Geghard en secreto. Otras veces le recordaba que “una puñalada trapera dada en su debido momento podía ser más efectiva que todos los ejércitos del mundo”. Para Eryon el honor de su primo era algo objetivamente apreciable, pero inútil para el cometido que buscaban. Por otro lado el valeroso caballero que se había casado con su hermana Ella, sir Aldwyn (señor de los Blackburn), era consciente debido a su experiencia personal de que el honor no les devolvería ni a sus parientes asesinados, ni el poder que les pertocaba por su nombre y su legado. Eryon sabía que esto afectaba profundamente a su cuñado, igual que afectaría a su primo con el tiempo, pero no tenían alternativa. Si en el juego de tronos ganas o mueres, quiere decir que para ganar tienes que matar.

Eryon pronto tuvo que poner en práctica su filosofía amañando torneos de justas, manipulando al resto de señores, espiando a las casa vecinas, asesinando enemigos políticos o provocando su muerte. La finalidad podía ser diversa, pero el modo de hacerlo siempre tenía que ser con buena cara, amabilidad y voluntarismo hacia las causas del señor Velaryon, y más tarde hacia las del mismísimo señor de Rocadragón, Lord Stannis Baratheon. Por el camino del éxito tuvo que eliminar directa o indirectamente a unos cuantos señores menores corruptos como Lord Ptek, Lord Farring o Lord Redriver. No tuvo ningún remordimiento: era algo justo y además necesario para sus aspiraciones políticas.

Por el camino tuvo que enfrentarse, además de otros nobles, a piratas, ladrones, danzarines del agua, bandidos, salvajes del norte, etc. Al final llegó a descubrir el paradero secreto de los hijos del difunto Rey Aerys II, legítimos herederos Targaryen del Trono de Hierro. También encontró una senda que le podría llevar a encontrar a él y a sus primos la mismísima espada Fuegoscuro y tres verdaderos huevos de dragón en el Norte, más allá del Muro. Pero tuvo que posponer todo eso por la guerra que se precipitaba como el agua de un río entre su señor Stannis y su hermano pequeño Renly, señor de Tierras de las Tormentas.

Junto con sus primos, Eryon consiguió convencer a más de una docena de nobles de Tierras de las Tormentas en contra de su propio señor, para apoyar la causa de Stannis. Algunos de ellos eran tan importantes como Lord Estermont, Lord Tarth o Lord Buckler. Eryon no sentía más simpatía por Stannis que por Renly, pero la promesa de Stannis de dejar libre Rocadragón al conquerir Tierras de las Tormentas fue suficiente para convencerle. Los éxitos consecutivos llevaron a las familias WarmyngSun, BlackBurn y Nightwynd a ser la mano derecha de Stannis, cosa que provocó la envidia de otros poderosos señores de Rocadragón como Lord Velaryon y Lord Celtigar.

La relación de Lord WarmyngSun con Lord Velaryon empeoraba exponencialmente, debido al enfrentamiento de este con Lord BlackBurn. Cuando descubrieron que Lord Velaryon planeaba convertir a un Lannister en señor de una de las casas vecinas de Marcaderiva, Eryon lo consideró una traición inaceptable. Junto con su cuñado convencieron al primo Lord Nightwynd que había llegado la hora de pasar cuentas con el orgulloso Montford Velaryon: interceptaron su nave por sorpresa en alta mar, lo abordaron y le obligaron a batirse en un duelo mortal contra Lord BlackBurn. Después de terminar con Velaryon, masacraron a toda su tripulación y prendieron su barco en llamas. Después de eso se las apañaron para colgar el muerto a Lord Celtigar, con la ayuda de la influencia que ya ejercía Melisandre sobre Stannis. Lord Celtigar vería las llamas y Eryon sentiría que el mismísimo Diós apoyaba su voluntad, en la forma de la sacerdotisa roja.

Después de eso Lord BlackBurn y Lord Nightwynd cayeron en contradicciones morales y fuertes remordimientos, pero Lord WarmyngSun no. Siempre había tenido una relación cordial, además de sumisa, con el antiguo señor Velaryon. Pero sus objetivos eran más que legítimos y estaba aun más dispuesto a hacer entender a los nobles opositores a la causa Targaryen el precio de su traición…

La venganza del Dragón: a sangre y fuego

Lord Eryon WarmyngSun

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