Casa WarmyngSun

Casa noble ancestral, más antigua que el Muro del norte, que está vinculada con los grandes héroes de la historia de Poniente. Los antecesores WarmyngSun se encuentran desde los Primeros Hombres hasta el Renacer del Dragón, pasando por los Reyes Targaryen

Description:

Su legado está compuesto por actos valerosos y proezas gloriosas, pero también por grandes fracasos y traiciones miserables. Luz y Oscuridad, igual que la batalla eterna entre R’hllor y el Gran Otro.
Su cita es “el mal no descansa, nosotros tampoco”.

Bio:

Edad de los Héroes

La Casa WarmyngSun nació y tuvo su auge entre la nobleza de Poniente durante la Larga Noche, en la Edad de los Héroes. En ese tiempo se dice que los Primeros Hombres y los Niños del Bosque habían vivido muchos siglos en paz, después del Pacto en la Isla de los Rostros. Las leyendas dan a entender que los humanos adoptaron muchas de las tradiciones que seguían esos seres místicos. Pero esa convivencia fue atacada por un largo invierno que descendió por los bosques del Norte y convirtió en escarcha hasta la última fuente de lo que hoy conocemos como Dorne. Eso fue el inicio de la Larga Noche que duró más de una generación. Pero no se detuvo ahí. Junto con el frío y el hielo llegó la muerte más oscura que jamás se había visto. Desde más allá del Norte aparecieron misteriosas criaturas surgidas de las entrañas del maligno que arrasaron con todo. El Gran Otro se hacía cada vez más fuerte y dominaba cada vez más almas humanas. Todo guerrero moría ante ese oleada imparable de destrucción, por muy valiente y poderoso que fuera su espíritu o por muy noble y justa que fuese su causa. Pero es en los momentos más oscuros cuando la Luz debe brillar con más fuerza. En ese momento, un joven herrero de armas de acero emprendió una cruzada en nombre del Sol que había sido secuestrado por la Oscuridad. Gracias a los conocimientos de los Niños del Bosque, pero con sus propias manos, creó una espada cuya hoja estaba hecha de fuego. Después de ser bendecida por los sacerdotes de su clan la llamó “la Espada del Sol”.

Aunque la noche era oscura y estaba llena de cosas terroríficas, el portador de la mítica espada consiguió frenar el avance de los seres oscuros con la ayuda de unos pocos y empezó a ganarse un nombre entre los supervivientes de la masacre. Su nombre era desconocido pero los pueblos que salvó lo apodaron “Guerrero del Sol” (Sun Warrior), pues el invierno parecía retroceder y el Sol renacer tras sus victorias. Aunque las hordas malignas parecían infinitas, no demoró ni un instante en plantar batalla allí dónde se encontraran. Para mantener el ánimo de sus soldados siempre les decía “el mal no descansa, nosotros tampoco”, con la intención de recordarles que no luchaban por Señor alguno. Luchaban por su familia, su pueblo y su gente. Bajo el estandarte dorado del Sol, esas fuerzas hicieron retroceder la oscuridad hacia el norte. Al final de la Batalla por el Amanecer el Guerrero del Sol se había fortalecido en las tierras de lo que hoy se conoce como Invernalia. El Gran Otro había perdido y otra estirpe de héroes había asentado las bases de una nueva civilización. Renovada la paz, la Espada del Sol cayó en desuso y su llama se perdió. Pues la humanidad, aunque por poco, se había salvado.

Para asegurar la paz, un gran muro fue construído en el norte por los que habían combatido a “los otros”, aunque con la ayuda imprescindible de los gigantes. El Muro, con la Hermandad de la Guardia de la Noche como vigilantes, contendría futuros ataques de la Oscuridad. Los herederos del Guerrero del Sol se convirtieron en una casa noble y se establecieron cómodamente en el norte de Poniente, controlando un vasto territorio que llegaba desde las Tierras de los Ríos hasta la costa este de “el Cuello”, muy cerca del Foso Cailin.

Invasión Ándala

Dos mil años más tarde otra amenaza llegó a Poniente. Pero esta vez no venía del Norte, sinó del Este. Un pueblo bien armado conocido como los Ándalos conquistó las tierras al sur de los SunWarrior, destruyendo las maravillas de un pasado glorioso, como eran los arcianos, para satisfacer la sed de sangre de una religión estúpida e inventada: la Fe de los Siete. Después de muchos asesinatos forzaron a los pocos Niños del Bosque supervivientes a su llegada a refugiarse más allá del Muro. La guerra alcanzó las tierras SunWarrior y las de sus vecinos en el Norte. Aunque juntos pudieron resistir el ataque de los ándalos, sin la mágia de los Niños del Bosque no pudieron expulsar a los aguerridos invasores del sur. Por lo que tuvieron que firmar una paz incómoda e inestable.

La región de “el Cuello” se convirtió en la frontera entre el Norte y el Sur y, al mismo tiempo, en un polvorín de futuros conflictos. La casa SunWarrior jamás perdonó a los herederos de los ándalos por haber roto la armonía de Poniente que tanta sangre había costado. Aun más, no confiaban en la paz firmada, pues a su parecer un pueblo bárbaro siempre tendría necesidad de guerrear. Por esa razón, empezaron a urdir un plan secreto junto con otras casas nobles para expulsar a los ándalos de Poniente. Pretendieron despertar el poder de la Espada del Sol para destruir los ejércitos de invasores ándalos, como antaño había servido contra los invasores del Gran Otro. Pero cuando el Señor de la casa SunWarrior intentó usar la magia de la espada con tal propósito, esta lanzó su fuego contra su propio amo y se apagó. Pues la Espada del Sol no sirve a la voluntad de ningún hombre en contra de otro hombre. La derrota y vergüenza de la familia SunWarrior fue tal que el resto de las casas contrarias a los ándalos se hicieron atrás, revelando sus intenciones y condenando las acciones belicistas. Como castigo por la conspiración, los ándalos mandaron a los miembros supervivientes de la casa SunWarrior al exilio, más allá del mar. Pues los líderes ándalos temían que su ejecución pudiera unir a los nobles del norte en otra cruzada contra sus tierras recién adquiridas.

La Casa SunWarrior intentó cruzar el mar Angosto, hacia el sureste, pero las tormentas otoñales se lo impidió y tuvieron que quedarse en unas islas poco pobladas que se encontraban en la Bahía de Aguasnegras. En esa tierra remota se dieron cuenta que nadie les conocía y que no llegaba la justicia ándala. Además, era un punto de comercio estratégico entre el continente de Poniente y el de Essos. Por lo que decidieron establecerse ahí como una familia de comerciantes, cambiando el nombre de su casa de SunWarrior por el de WarmyngSun. Habiendo perdido el poder de la espada no se sentían merecedores de tal nombre. Con todo lo acontecido un gran vacío quedo en el espíritu de esa familia. Empezaron de cero en ese territorio que más adelante se llamaría Rocadragón.

Era de Valyria

Pasaron miles de años. La familia WarmyngSun había crecido en riqueza comerciando productos entre ambas costas continentales y se habían hecho con una flota mercante de tamaño mediano. Con los viajes a Essos entraron en contacto con la fe de R’hllor, el Señor de la Luz, que les recordaba el mito de su antigua casa bendecida con el poder del fuego del Sol. Habían mantenido en secreto el glorioso pasado y su verdadero nombre, así como el nervio de acaparar poder y la fe de que su destino estaba vinculado a la voluntad del mismo Diós. La exploración de la fe de R’hllor por parte de WarmyngSun atrajo la atención de varios fieles de Poniente, donde estaba mal vista. Lo llamaban “Diós Rojo”. Una parte de esos fieles se establecieron cerca del puerto WarmyngSun en la desembocadura del río Ebryon de la isla de Marcaderiva, vecina de Rocadragón. Allí crearon una ermita de culto permanente. Con el tiempo se convirtió en una familia que recibiría el nombre UnderSun (Bajo el Sol), como símbolo de humildad. Las relaciones entre WarmyngSun y UnderSun siempre fueron buenas, y los segundos siempre estuvieron agradecidos a los primeros por poder profundizar en su fe.

Unos siglos más tarde llegó del este otra fuerza, pero esta era más grande y pletórica que los salvajes ándalos. En sus negocios con el continente de Essos, la familia WarmyngSun conoció a la familia noble Targaryen, proveniente del poderoso Feudo Franco de Valyria. Los habitantes de esa misteriosa península dominaban las artes mágicas, la alquimia y también habían domesticado una raza de seres místicos: los dragones. La familia WarmyngSun se maravilló de sus conocimientos, habilidades, así como su extraña y familiar capacidad para dominar el fuego. Sabiendo que buscaban un nuevo territorio en el que establecerse, los WarmyngSun les indicaron que las islas de la Bahía del Aguasnegras sería un buen lugar. Enseguida les abrieron las puertas de sus casas, las piernas de sus hijas e incluso los aceptaron con agrado como sus nuevos señores cuando estos anexionaron ese territorio insular a su imperio y lo denominaron Rocadragón. Al descubrir los orígenes de la casa WarmyngSun y como respuesta a tan calurosa bienvenida, la familia Targaryen les concedió un título nobiliario menor y construyó grandes fortalezas con artes mágicas en las costas de Rocadragón. La familia WarmyngSun volvió a convertirse así en una casa noble, al servicio de los amos del Dragón. El primer Señor de la casa conocido en la era de Valyria fue Lord Erryk WarmyngSun.

Durante un siglo la relación entre las casas Targaryen y WarmyngSun fue siempre buena. Con su red de comercio WarmyngSun abastecía y aseguraba la preeminencia de los Targaryen en la isla. Estos a cambio les concedían favores y les protegían. Incluso les dejaban visitar sus majestuosos palacios en la ciudad de Valyria. Eso permitió a la familia WarmyngSun conocer las maravillas valyrias, sus volcanes y lo que más anhelaban: sus conocimientos sobre la magia, el fuego y el dominio de los dragones. Aun así, la casa Targaryen se negaba a mezclar su descendencia con la familia WarmyngSun. Pues seguían la incestuosa tradición de aparearse entre hermanos para conservar la línea de sangre pura. No obstante, ya muchos hijos de la casa WarmyngSun eran fruto de ese mestizaje. Cien años atrás Lord Erryk WarmyngSun había implantado en su familia la tradición secreta, y de dudosa moralidad, de que sus hijas quedaran embarazadas solamente por idilios secretos con varones valyrios puros, aun estando prometidas con otros varones. Si no podían quedar en cinta por los varones Targaryen, aprovecharían sus visitas al Feudo valyrio para conseguirlo. De ese modo, la sangre de la familia WarmyngSun empezó a llenarse con la esencia de Valyria. Luego fue cuando ocurrió el gran desastre.

Una terrible maldición arrasó la Península de Valyria, su gente y su cultura quedando prácticamente borrados de la historia del mundo. La casa Targaryen consiguió sobrevivir porqué fueron advertidos previamente. Se establecieron definitivamente en Rocadragón junto con otras casas menores de Valyria que siguieron sus advertencias. Estas eran las casas Blackburn y Velaryon. Lord Merryn WarmyngSun, siendo hijo del señor anterior y de una prima bastarda hija de un hombre de valyria (tradición que había empezado Lord Erryk hacía cien años), ya no estaba dispuesto a emparejar más a sus hijas para engendrar bastardos con Targaryen arrogantes que no les valoraban lo suficiente. Pero como muchos predecesores sentía la necesidad de acumular poder en la sangre. Por eso emparejó a su varón primogénito con la hija menor de la casa Blackburn y a su hija más hábil con el hijo mayor de la casa Velaryon. Quizás Valyria había desaparecido… Pero eso hacía aun más valioso los restos de lo que había sido aquel Imperio.

Dinastía Targaryen

Aegon I el Conquistador

Pasaron las décadas y la casa WarmyngSun se hacía cada vez más poderosa, y cada vez se asemejaba más a los descendientes de la extinta Valyria tanto en la apariencia como en las costumbres. Su fortuna había crecido gracias al comercio y a su relación con los cada vez más poderosos Targaryen, pues eran los únicos que aun mantenían con vida algunos de los antiguos y fieros dragones. Entonces llegó la Guerra de la Conquista. Aegon Targaryen, junto con sus hermanas Visenya y Rhaenys, desembarcaron con los dragones y su ejército en Poniente con la intención de unificar bajo su mandato a cada uno de los reinos. El reino que no cayó ante la casa Targaryen, se arrodilló por voluntad propia (excepto Dorne que se mantuvo como independiente). Durante ese conflicto la casa WarmyngSun estuvo de su parte, aportándoles los recursos que necesitaban para las batallas y usando su red de comercio (y de espionaje) en su favor. Esto afianzó definitivamente la amistad entre ambas casas y aseguró una posición importante para la casa WarmyngSun cerca del rey Aegon I y del Trono de Hierro.

Batalla de la Fe militante

Aunque la mayoría prefirió el gobierno de los Targaryen a lo que hubo anteriormente, el conflicto no tardó en volver a extenderse por Poniente. Aegon I se había casado con sus hermanas y los posibles herederos eran fruto del incesto. Tal cosa estaba condenada por la Fe de los Siete y sus clérigos, que era la mayoritaria en Poniente. Aenys I, el sucesor de Aegon I, sólo llegó a gobernar 5 años. Murió rápido por culpa del caos que reinaba en Poniente. Los religiosos acusaban a los herederos del anterior rey no aptos para gobernar debido a su incestuoso origen. En las islas de Rocadragón y Marcaderiva, como en muchas partes de Poniente, sectas secretas vinculadas a la Fe Militante de los Siete empezaron a hacer incursiones en los templos de R’hllor y cometer asesinatos selectivos de infieles. Incluso llegaron a incendiar la aldea de los UnderSun, famosos por creer en el Diós Rojo, aprovechando que las defensas de esta eran pocas.

Los reinos estaban descontrolados. Aenys I fue sucedido por su medio-hermano el rey Maegor I, también llamado Maegor el Cruel, quien no pretendía dejarse “abrumar” por las revueltas inducidas por los religiosos. Construyó la Fortaleza Roja en la capital del reino, Desembarco del Rey, reorganizó sus fuerzas y requirió la ayuda de los viejos aliados de la casa Targaryen. Entre estos estaba la casa WarmyngSun que, además, tenían un odio especial hacia la Fe de los Siete. Maegor ignoraba que se tratara de conflictos antiguos con los ándalos o que la casa WarmyngSun creyera en R’hllor secretamente. Los atentados de la Fe Militante en su territorio y en el de su vasallo sirvieron de excusa a WarmyngSun para participar en la represión de los fieles del septo. Su apoyo y recursos, así como las fuerzas que pudieran proporcionar la casa UnderSun, sería una ayuda importante para mantener el control en la costa este.

En ese tiempo la casa era comandada por Lord Edwyn WarmyngSun, que era famoso por su destreza con la espada. Su mujer había muerto por culpa de alguna extraña enfermedad y, habiendo quedado viudo, sólo tenía una hija pequeña como primogénita que se llamaba Mayra. El objetivo desesperado de Lord Edwyn era casar a su hija con un Targaryen para asegurar la supervivencia de su linaje. Con su ayuda, entre muchos otros, Maegor intentó sofocar las revueltas por medio de métodos brutales que no hacían otra cosa que avivar el fuego de la rebelión. A medida que avanzaba el conflicto los asesinatos arbitrarios del rey se hicieron más frecuentes, hasta el punto de superar el sufrimiento causado por los fanáticos. La locura de Maegor el Cruel llegó hasta tal punto que ejecutó a sus maestres y a varias de sus propias esposas por no darle un heredero. Lord Edwyn empezó a dudar que la salvación de su hija y de su casa pasaran por las manos de Maegor. En ese punto Jaehaerys Targaryen, sobrino del rey e hijo del anterior rey, contactó con Edwyn para preparar “una nueva sucesión en la corona”.

Se desconoce gran parte de lo que ocurrió entonces, pero como resultado el rey Maegor I murió en extrañas circunstancias y Jaehaerys fue coronado en el Trono de Hierro. Seguidamente Aendyon Targaryen, el primogénito y heredero de Jaehaerys que tenía casi 20 años, se prometió con Mayra WarmyngSun que aun era una niña. Además, Jaehaerys regaló a Edwyn una espada del místico acero valyrio. Tal espada se convertiría en símbolo del renacer de la casa WarmyngSun y se llamaría SunBurn. Pero perdiendo tan pronto a su hija, Lord Edwyn se sintió muy solo. De modo que volvió a casarse con Neala, una prima lejana de la casa Celtigar, que sí le dio un primogénito varón el cual heredó la espada SunBurn.

Jaehaerys I fue un rey sabio y conciliador que supo apaciguar el caldero de la guerra. Su reinado fue tan bueno que pudo hacerlo durante más de cincuenta años. Pero las circunstancias también le obligaron a eso puesto que Aendyon, el sucesor del rey, desapareció con extraño suceso durante un viaje al Norte, dejando a Mayra sola y con un niño pequeño llamado Viserys al que criar. Estando “sola” en Desembarco del Rey, volcó todo su amor en su único hijo. Lady Mayra jamás se convirtió en reina, pero educó al futuro rey.

Danza de Dragones

Viserys I fue un buen rey que siguió el período de paz y prosperidad de su abuelo. Mantuvo buenas relaciones con todas las casas y congregaciones religiosas. También mantuvo el contacto directo con sus “parientes” de la casa WarmyngSun y esta pudo asegurar su ascenso social. Eso provocó que las casas WarmyngSun y UnderSun olvidaran poco a poco su fe en R’hllor, destinando cada vez más atención a los negocios con altos nobles.

El rey tuvo una hija como primogénita a la que llamó Rhaenyra. Aunque después tuvo hijos varones con otra esposa, el buen recuerdo de su madre le convenció de que su primogénita tenía tanto derecho a gobernar como cualquier otro de sus hijos y así lo especificó en su testamento. Pero su segundo hijo, Aegon II, no lo veía del mismo modo y se proclamó rey. Empezó la cruda guerra en la dinastía Targaryen conocida como “la Danza de Dragones”. Lord Ellyor, que era el joven líder de la casa WarmyngSun, se mantuvo neutral porqué, aun siendo consciente del deseo expreso del difunto rey y pariente, creía que Rhaenyra no estaba “realmente capacitada para gobernar”. Además, no le gustaban los conflictos. Ellyor había perdido un hermano gemelo mientras aun se estaban gestando en el vientre de su madre y también perdió a esta durante el parto. Nunca llegó a conocerles por culpa de la muerte y por eso valoraba la vida por encima de todas las cosas. El conflicto se saldó con la muerte de muchos cuadros de herederos Targaryen en ambos lados y con la práctica extinción de sus dragones en batalla. Rhaenyra perdió y Aegon II la condenó a muerte, a ser devorada por su propio dragón y delante de su hijo (Aegon III). Lord Ellyor WarmyngSun relató en secreto, en sus memorias privadas, que aquellos hechos suponían el fin de la cordura y la grandeza en la casa Targaryen. Quizás el tiempo le daría la razón…

Aegon II murió poco después de entronizarse y sin heredero alguno, por lo que Aegon III asumió el cargo. Curiosamente el último de los dragones Targaryen murió bajo el mandato de Aegon III. Lord Ellyor se distanció de la corona por miedo al odio venenoso que veía en el traumatizado rey.

Sinsentido dinástico

Veinte años después Aegon III fue sucedido por el joven Daeron I que gobernó muy poco pero tuvo el mérito, o la desvergüenza, de conquistar el reino independiente de Dorne. Victoria que duró poco y le pasó factura. Murió pronto y sin dejar ningún hijo conocido. Por lo que le sucedió su hermano Baelor I, que era un fiel devoto de la Fe de los Siete. Este mandato fue ineficiente, estuvo lleno de estupideces, como nombrar Septón Supremo a un albañil o a un niño milagroso o encerrar a sus esposas para evitar la tentación. Baelor “el santo” tampoco dejó ningún heredero, aunque su esposa Daena sí. Murió otra vez en extrañas circunstancias y fue sucedido por el sospechoso Viserys II. Solamente gobernó un año y fue sucedido por el dicharachero Aegon IV, quien reconoció a sus hijos bastardos, empezando por el hijo de su prima Daena: Daemon Fuegoscuro. El viejo y cansado Lord Ellyor WarmyngSun, que ya avorrecía a los Targaryen desde la Danza de Dragones, decidió ceder su título de Señor de la casa a su enérgico hijo Faelwyn WarmyngSun antes de visualizar otra matanza dinástica. Más tarde Ellyor sería recordado en su casa como “el previsor”.

Sir Faelwyn WarmyngSun era un joven Señor respetado y un valiente guerrero. Seguía la Fe de los Siete y siendo muy joven había sido ungido caballero por el rey Daeron I como reconocimiento a su entregada intervención durante la conquista de Dorne. Su espada era la SunBurn y montaba un caballo vigoroso y resistente llamado Valefor. Aun no tenía hijos, pero ya estaba religiosamente casado con la hermosa Anya Velaryon, que era capaz de persuadir a cualquier noble. Faelwyn también tenía una hermana bella, dulce y alegre que se decía Lilyana. Como muchas otras chicas del momento se enamoró del carismático y apuesto caballero Daemon, que había sido reconocido por el rey como hijo legítimo en una justa donde salió victorioso y le había entregado durante la misma la mágica espada del rey Aegon I, “Fuegoscuro”.

Como muchas otras chicas del momento, Lilyana WarmyngSun sucumbió a los encantos de Daemon Fuegoscuro. Tuvo un romance fugaz con él y quedó embarazada. Cuando se enteró su hermano Faelwyn, este delegó sus obligaciones como Señor de la casa en su esposa Anya y marchó a buscar a Daemon Fuegoscuro, allá donde fuere, para que afrontara sus responsabilidades como padre. Daemon aceptó, pero dijo que no podía tomar a Lilyana como esposa puesto que su corazón pertenecía a otra mujer. Faelwyn quiso matarlo pero Lilyana imploró piedad por el padre de su hijo. Acordaron que Daemon reconocería a sus hijos y se ocuparía de ellos. Lilyana tuvo mellizos y sobrevivió, a diferencia de su abuela, gracias al cuidado de su hermano y su cuñada.

Cuando Daemon se enteró de que había tenido dos hijos varones se presentó enseguida. Aegon y Aemon les llamaron y crecieron al lado de su padre, convirtiéndose en en guerreros. Faelwyn estaba desconcertado y preocupado por el futuro de su hermana y el de su casa. Por eso recurrió a los consejos de una amiga suya de la infancia llamada Shiera. Era otra hija legitimada por Aegon IV de la cual se rumoreaba que era bruja por su belleza, como su madre. Shiera advirtió a Faelwyn de cosas mucho peores de las que él temía. Le dijo que pronto habría una nueva guerra dinástica que bañaría de sangre los campos de Poniente otra vez y que si quería salvar el destino de su hermana, debía permanecer en el bando de esta hasta el fin de las hostilidades.

Rebelión Fuegoscuro

Años más tarde Aegon IV murió y le sucedió uno de los pocos hijos que había tenido con su verdadera mujer: Daeron. En esa época la casa WarmyngSun ya estaba preparándose para una eventual guerra. Su relación con el Trono de Hierro no pasaba por el mejor momento. Pero es que en realidad no era el mejor momento del Trono en si mismo. Muchos cuestionaban la legitimidad del rey Daeron II porqué corría el rumor que no era hijo del anterior rey, sinó de su hermano pequeño. Era culto y refinado, pero débil y cobarde ante las miradas de muchos de sus súbditos. Por eso la causa de Daemon Fuegoscuro ganaba cada vez más adeptos. Sir Faelwyn WarmyngSun, que intepretando el consejo de Shiera dio su apoyo en secreto al bando Fuegoscuro para proteger a Lilyana, empezó a creer que quizás tendrían alguna posibilidad de cambiar el orden dinástico. De todos modos, el rencor personal que sentía hacia Daemon por deshonrar a su hermana se mantendría.

Con el tiempo el conflicto se precipitó inevitablemente. El rey Daeron II y Daemon Fuegoscuro se enzarzaron en una batalla por el Trono de Hierro que movilizó a todos en favor de uno u otro. La casa WarmyngSun estaba en el bando Fuegoscuro por su relación personal con Daemon y la distancia respecto a la corona desde los funestos tiempos de la Danza de Dragones. La Rebelión Fuegoscuro había empezado. Con la marcha de su marido, Lady Anya se encargaba de gobernar las tierras WarmyngSun en Marcaderiva y Rocadragón. Sir Faelwyn se reveló como un hábil espadachín y un estratega astuto rescatando a varios nobles rebeldes de sus castillos sitiados. Con el respaldo de la enorme flota WarmyngSun y los eficaces arqueros UnderSun, participó en las primeras batallas navales con las fuerzas reales resultando victorioso.

Pero la fortuna y la capacidad para contratar mercenarios y voluntades del rey Daeron II estaba por encima de la capacidad de reclutamiento de los Fuegoscuro. Daeron II mobilizó a una cantidad inmensa de tropas para frenar el avance de los rebeldes que habían rodeado Desembarco del Rey por tierra y mar. Y lo consiguió, incluso haciéndoles retroceder. Durante la retirada Faelwyn se vio acorralado en una emboscada liderada por un extraño arquero encapuchado que comandaba a sus hombres desde el punto álgido de una colina lejana. Perdió a muchos hombres y pudo escapar por los pelos. Había visto a la muerte muy de cerca. Eso le hizo pensar en que, por alguna extraña razón, aun no había podido concebir ningún hijo con su esposa. Si él caía en la batalla, su casa quedaría sin heredero alguno. Por eso quiso encontrarse de nuevo con Shiera para que le ayudara otra vez. Ella le dio amablemente un brebaje que tendría que usar con las partes íntimas de su mujer para facilitar la concepción. Faelwyn, convencido ya de que su “noble amiga” dominaba artes prohibidas, le preguntó por cual sería el desenlace de la rebelión. La bruja afirmó que Daeron II ya había ganado y profetizó que Daemon Fuegoscuro caería en batalla muy pronto. Lord WarmyngSun, desanimado, le preguntó otra vez qué debería hacer él frente a todo eso y Shiera le respondió lo mismo que la primera vez: si quería salvar el destino de su hermana, debía permanecer en el bando de esta hasta el fin de las hostilidades.

Sir Faelwyn, siendo consciente de la cruda realidad, volvió a su castillo de Rocadragón con su esposa Anya. Pasaron una noche de pasión y usó la sustancia extraña de Shiera para dejarla embarazada y así dar un futuro heredero a la casa WarmyngSun. Antes de partir Faelwyn descubrió que Lilyana no se encontraba en Rocadragón porqué había viajado al continente en secreto para ver a su amado Daemon y a sus hijos que combatían en el frente. Lord Faelwyn se enojó marchando tras ella solo y deliberadamente, sin preparar su flota. En el viaje consiguió llegar a las costas del frente. Allí se encontró con Sir Quentyn, un comandante clave para los Fuegoscuro que además había sido Maestro de armas de la Fortaleza Roja. Al conocer la situación y percibir el odio de Faelwyn hacia Daemon, el comandante decidió escortarle hasta la base Fuegoscuro para evitar un baño de sangre entre líderes del mismo bando. Pero durante el viaje fueron atacados por sorpresa nuevamente por fuerzas reales itinerantes que eran comandados por el mismo arquero misterioso de cuando se retiraron de la capital. En esa rápida escaramuza Faelwyn fue testigo como Sir Quentyn moría al ser alcanzado en el corazón por la flecha de un arquero desconocido que llevaba capucha negra y gris.

El líder de la casa WarmyngSun creía que alguna extraña fuerza estaba en su contra por alguna razón que desconocía. Se plantó furioso en el campamento rebelde y encontró a sus sobrinos Aegon y Aemon que le explicaron que “sus padres” habían pasado la noche juntos. Faelwyn luchó con los guardias personales del líder y se plantó en la tienda de Daemon con la intención de matarle por haber deshonrado a su hermana por segunda vez. Lilyana se puso en medio diciéndole que no era la segunda vez, que estaban “enamorados” y que ella esperaba otro hijo Fuegoscuro. Ciertamente estaba embarazadísima y a punto de dar a luz. Faelwyn no quería hacer daño a su propia hermana ni a su futuro sobrino. Entonces recordó las palabras de la bruja Shiera sobre proteger a Lilyana hasta el fin del conflicto y de que Daemon caería pronto. Además, una gran batalla se avecinaba el día siguiente y quería permanecer al lado de sus sobrinos Aegon y Aemon. Faelwyn, harto de todo, dio a entender falsamente que se creía tal enamoramiento, “pidió perdón a Daemon y le prometió que lucharía por los Fuegoscuro mientras él los dirigiese”.

A la mañana siguiente los ejércitos reales y rebeldes combatieron en lo que después se llamaría “el Campo de Hierbarroja”. Miles de hombres combatieron aferrizadamente durante horas. Sir Faelwyn cortaba cabezas con la espada SunBurn desde el lomo de Valefor que cabalgaba el campo de batalla rompiendo las líneas enemigas con su carga. Cayeron las filas realistas de Lord Arryn, sus campeones más famosos, algunos comandantes e incluso miembros de la Guardia Real. Las fuerzas de Fuegoscuro estaban ganando la batalla definitiva al débil rey Daeron II. Pero entonces apareció de nuevo un grupo de arqueros desde lo alto de una montaña, en la retaguardia rebelde, y lanzó una lluvia de flechas dónde se encontraba Daemon y sus comandantes. El líder Fuegoscuro cayó tal y como había predecido la bruja. Faelwyn se sintió aliviado y libre de su promesa.

Delante de tal situación, la moral de las tropas rebeldes empezó a desmoronarse. Entonces sus sobrinos Aegon y Aemon retrocedieron del frente y fueron a salvar a su padre desesperadamente. Faelwyn, que se encontraba en las filas enemigas supervivientes, intentó seguir a sus sobrinos con la intención de pararlos. Pero un lancero real aprovechó el momento clavando su arma en el cuello de Valefor y haciendo caer a su jinete. Sir Faelwyn se encontraba maltrecho en el suelo y desarmado. El lancero se acercó a él con el arma por delante para matarle igual que a su caballo. Por suerte, cerca de allí se encontraba otro oficial Fuegoscuro llamado Lord Naeghar Nightwynd que tumbó al lancero de un golpe y ordenó a sus hombres un cerco protector alrededor de Sir Faelwyn. Este le agradeció el valeroso acto que lo había salvado. Seguido Lord Nightwynd se dispuso a terminar con las fuerzas reales que aun quedaban. Después de eso Sir Faelwyn oyó mientras recogía su arma como los soldados rebeldes gritaban para seguir con la batalla. Quien les alentaba ahora era el joven Aegon Fuegoscuro que había reclamado la espada de su padre. Él y su hermano, enrabiados por la muerte de su padre, se disponían a subir la montaña para dar caza a aquellos que habían matado a su padre. Faelwyn les siguió como pudo, pero quedando atrás por culpa de las heridas.

Los sobrinos Fuegoscuro alcanzaron la primera línea de arqueros reales, batiéndoles con facilidad. Sir Faelwyn vio como el arquero que les dirigía era el mismo que había acertado el corazón del comandante Sir Quentyn. Estaba ordenando a sus hombres que lanzaran olas de flechas directas a las tropas que les atacaban, aunque tumbaran a sus propios compañeros. Faelwyn intentó avisar a sus sobrinos desde la distancia pero estos siguieron adelante por la sed de venganza. Antes de llegar a la segunda línea de arqueros reales las flechas atravesaron hierro y cuero por doquier. Los gemelos Aegon y Aemon Fuegoscuro cayeron delante de los ojos de su tío Faelwyn que estaba sólo y herido frente a sus enemigos. Nuevamente tuvo suerte porqué llegó una carga de caballería dirigida por Sir Aegor Ríos, hijo bastardo reconocido por Aegon IV, que provocó la desbandada de los arqueros del rey.

El misterioso arquero que daba las órdenes a los tiradores realistas cogió un caballo ligero con la intención de huir. Sir Faelwyn, que aun estando herido había podido acercarse durante el desorden organizado por la carga de Aegor, clavó la espada SunBurn entre las costillas del caballo. Cuando cayó el arquero desconocido, se apartó la capucha de su cara y pudo verle el pálido rostro. Se trataba de Lord Brynden Ríos, otro hijo bastardo reconocido por el anterior rey que por haber matado a su medio-hermano Daemon y los mellizos Fuegoscuro se ganaría el título de asesino de su propia sangre. Después de la caída pudo levantarse rápido del suelo y desenvainó la espada al mismo tiempo. El arma era la espada valyria “DarkSister”, antaño usada por la Reina Visenya Targaryen, que por alguna extraña razón había caído en sus manos. Sir Faelwyn luchó con rabia contra él. SunBurn y DarkSister chocaron con fuerza. Aunque Sir Faelwyn estaba herido, su maestría con la espada era mayor que la de su oponente. Pero fue entonces cuando un arquero miembro de la organización de Brynden, los Picos de Cuervo, disparó una flecha en la pierna de Faelwyn. Aprovechando la situación, Brynden intentó rematarlo pero apareció Sir Aegor Ríos y lo arroyó con su caballo. Había recogido la espada Fuegoscuro del cuerpo del joven Aegon y buscaba venganza. Los dos hermanastros se enzarzaron en una lucha cuerpo a cuerpo mientras llegaban los refuerzos del rey al campo de batalla que se teñía de rojo (de ahí el nombre). En ese combate Aegor cortó la cara de Brynden arrancándole un ojo. Sir Aegor tenía el combate ganado, pero la batalla perdida y las fuerzas enemigas se acercaban. Él tenía que ocuparse de los rebeldes supervivientes y del legado Fuegoscuro, de modo que se apartó de Brynden, y reorganizó sus tropas para la retirada. Los Picos de Cuervo, guiados por su mutilado y rabioso líder, mandó un último ataque persiguiendo a los rebeldes que no tuvo éxito. Mientras Sir Faelwyn aprovechó para montar uno de los caballos dispersos de sus enemigos y huyó. La rebelión Fuegoscuro había terminado y las hostilidades también.

Sir Faelwyn se reunió con los supervivientes rebeldes en el campamento. Los líderes Fuegoscuro estaban preparándolo todo para cruzar el mar Angosto y huir de la ley del rey Daeron II. Faelwyn encontró a su hermana Lilyana en pleno parto. Aunque sus gritos se oían en todo el campamento, estaba prácticamente desatendida por los desorganizados rebeldes. Lilyana lloraba desesperada de dolor y pena por la muerte de sus hijos Aegon y Aemon, así como su amado Daemon Fuegoscuro. Aunque estaba exhausto y malherido, Faelwyn ayudó a su hermana a dar a luz a una hermosa niña con los ojos de color púrpura. La niña estaba bien, pero la madre se desangró y murió en los brazos de su hermano. Regaló sus últimas palabras a su hermano “no culpes a Daemon por todo esto, su causa era noble y justa”. Faelwyn se llenó de ira, puesto que la bruja Shiera le había dicho que apoyar a la rebelión y traicionar al rey de Poniente, aseguraría la supervivencia de su hermana. Había sido engañado. Los Fuegoscuro habían fracasado y Faelwyn temía que sus descendientes fuesen asesinados. Él no podía dejar Poniente, por eso encontró a Sir Aegor Ríos y le entregó a su recién nacida sobrina para que la cuidase y la protegiese en su larga marcha. Antes de despedirse la llamó Lilyana, en honor a su difunta hermana.

Aun con las heridas la ira empujó a Sir Faelwyn WarmyngSun a buscar a su “vieja amiga” Shiera para buscar una buena explicación o cobrarse venganza. Para su sorpresa, la encontró cuidando las heridas del infame y desfigurado Brynden Ríos, asesino de su propia sangre, que se encontraba inconsciente. “Traidora!” pensó. Faelwyn entró en cólera y desenvainó la SunBurn para matarles a los dos. Pero Shiera usó malas artes contra el caballero WarmyngSun y estando ya herido no le fue difícil neutralizarlo. Faelwyn, indefenso y llorando de rabia, le preguntó porqué le había engañado, que por su culpa su hermana había muerto dando a luz, aun habiendo seguido sus venenosos consejos. Shiera respondió que nunca le había traicionado, puesto que ella no había jurado fidelidad a nadie y su relación personal con Brynden estaba al margen de ese conflicto. Le dijo también que no lo había engañado, puesto que ella le había dicho que su apoyo a los Fuegoscuro salvaría el destino de su hermana y quizás su destino fuere justamente el de engendrar a su hija. Faelwyn se asombró por el hecho de que Shiera conociera con tanta seguridad el sexo de su sobrina. Eso le convenció de la veracidad de sus poderes y se fue abatido por las circunstancias.

Al mismo tiempo, los rebeldes supervivientes con Sir Aegor Ríos al mando huían navegando por la bahía Aguas Negras. La flota realista les seguía de cerca para acabar con ellos. Lady Anya, esposa de Sir Faelwyn, fue informada de lo que estaba sucediendo y creyendo que su marido se encontraba con los rebeldes, mandó a su almirante ir a defenderles con la flota WarmyngSun. Esta quedó prácticamente destruida pero consiguió que los barcos rebeldes se perdieran en el horizonte del mar Angosto. Faelwyn aprovechó el caos militar para volver a su casa desde Puerto Plácido oculto en la bodega de una barca mercante. Él y su amada fueron muy felices con el reencuentro, pero poco después el castillo de WarmyngSun en Rocadragón fue sitiado por las fuerzas del rey con ellos dentro. El rey pretendía “ajusticiar” a todo aquel que fuese un traidor.

En esos días Faelwyn descubrió que Anya estaba embarazada. Por fin la casa WarmyngSun tendría un heredero… Si salían con vida. Lord Velaryon, amigo y fiel a los Targaryen, intercedió ante el rey en favor su hermana Anya y su cuñado. Pero los avariciosos sedientos consejeros del rey querían ganar más tierras y exigían la cabeza de cualquier “traidor”, aprovechando que entonces la casa quedaría sin señor. Sir Faelwyn les dio sólo la mitad del placer entregándose él mismo, por propia voluntad y al margen de su mujer, asumiendo en su persona toda responsabilidad bélica y política de la casa WarmyngSun durante la Rebelión Fuegoscuro. De todos modos fue condenado a muerte. Las peticiones de su esposa y la casa Velaryon no sirvieron de nada pero alargaron mucho el proceso, tanto que Anya dio a luz mientras su marido se encontraba en una mazmorra de la Fortaleza Roja. Aquel niño se llamó Albyon WarmyngSun. Sir Faelwyn aceptó la condena como justa, pidiendo al rey que no culpara a su hijo y heredero de sus propios errores. Las presiones de Velaryon, y la compra de voluntades de Anya, hicieron que el rey Daeron II aceptara mantener los títulos y tierras de la casa WarmyngSun, a cambio de que esta se desarmara y pagara una alta compensación por los daños causados (el Trono de Hierro atravesaba muy mal momento económico después de la guerra civil). Sir Faelwyn fue ejecutado. Lady Anya estuvo triste para siempre pero tuvo que mantenerse fuerte para criar a su único hijo y gobernar su casa hasta que este fuese mayor.

Reinado de Maekar I y Aegon V

La casa WarmyngSun salió adelante bajo la tutela de Lady Anya. La viuda procuró no llamar demasiado la atención y supo ganarse la amistad de otras casas nobles. Cuando Lord Albyon se convirtió en Señor de la casa WarmyngSun, juró fidelidad al rey Maekar I y a la casa Targaryen nuevamente. Eso fue favorecido por el hecho que el rey mandó apresar al infame Brynden Ríos, asesino de su propia sangre. Albyon se convirtió en caballero muy pronto, como su padre. Pero no se le conocieron grandes gestas. Sir Albyon cayó al lado del rey Maekar I, luchando contra el rey de los bandidos. De ese modo el apellido WarmyngSun fue purgado y el título pasó a su joventísimo primogénito.

El sucesor a la corona fue Aegon V, cuarto hijo de Maekar I, y el heredero de la casa WarmyngSun fue el joven Lord Enyar. Con sólo trece años, pudo gobernar gracias a la ayuda de su abuela Anya que aun estaba viva. Pero muy pronto el joven señor fue a vengar la muerte de su padre, descuidando los consejos de su abuela, y dio caza a los bandidos que habían sobrevivido. La noche que terminó la cacería estuvo celebrando hasta tarde la venganza de su noble padre con los soldados al servicio de la casa WarmyngSun. Esa noche terminó tan borracho que se perdió solitario en los bosques de los alrededores con una joven hermosa a la que sedujo fácilmente en una taberna. Desapareció.

La anciana Lady Anya volvió a quedar al cargo de la casa WarmyngSun durante la búsqueda de su incauto nieto. A los pocos días le llegó directamente un misterioso cuervo con un mensaje escrito de la mano de Enyar. En ella le explicaba que había sido apresado y “sus captores” pretendían reunirse con ella en secreto para su liberación. Anya fue a su encuentro y descubrió que quien retenía a Enyar era Shiera, una compañera extraña de su difunto esposo. La identificó rápido porqué curiosamente conservaba la misma imagen y belleza de treinta años atrás. A cambio de la liberación de Lord WarmwyngSun, Shiera le pidió a Anya que moviera su hilos “mágicos” para conseguir la liberación del infame Brynden Ríos, que se encontraba en la Fortaleza Roja por decisión del difunto rey Maekar I. Si no lo hacía, su nieto y heredero de la casa moriría.

Anya hizo caso de las amenazas y contactó con las casas amigas en Desembarco del Rey para presionar al nuevo rey Aegon V, con la intención de que liberara a Brynden Ríos. Gracias a la amistad entre el padre de este y el hijo de Anya, ambos caídos ante los bandidos, el rey aceptó a medias la petición de Anya permitiendo que Brynden Ríos vistiera el negro. Pocas noches después el joven Enyar reapareció en las costas de Rocadragón, aun confuso por la experiencia vivida. Al parecer las historias que Faelwyn había contado en la intimidad sobre Shiera eran ciertas. Después de eso, no volvieron a saber nunca más sobre ella.

Rey Aerys II

Lord Enyar maduró y se casó con Daena Nightwynd, la hermana de Lord Giserys. La casa Nightwynd era amiga de la casa WarmyngSun desde la batalla del Campo de Hierbarroja. Daena era una mujercita atractiva e inteligente que supo como llevar a su marido por el buen camino. Con el poder de la casa WarmyngSun ya asentado, Lady Anya pudo descansar en paz y feliz con los suyos.

La joven pareja tuvo cuatro hijos, dos féminas y dos varones. La primera recibió el nombre de Anyara, en honor a su valiente bisabuela. Parecía igual de valiente y guapa a pesar de sus gustos, puesto que a diferencia de la mayoría de las hijas de cuna noble había desarrollado interés por el arte de la guerra y se le daba bien el uso de armas. Por desgracia para ella la tradición marcaba que sería el primer hijo varón quien heredaría el título de la casa WarmyngSun. Este sería Sir Ilthyor WarmyngSun, en un principio. Era poderoso y sobervio como su padre en juventud. Pero tuvo más suerte y lo nombraron caballero con sólo dieciséis años. Después iba el niño Eryon, liante y juguetón, desde pequeño tuvo la mente ágil y la lengua habilidosa. Siempre se llevaba la gente a su lado para llevar a cabo todo tipo de aventuras. Y por última estaba Ella, la pequeña dama de la casa WarmyngSun. Era preciosa, muy servicial y cariñosa en el trato directo, pero también era avispada y lista. Todos ellos fueron educados por el Maestre Meryn, un experto en la historia de la antigua Valyria, que había llegado a la casa por petición de la difunta Lady Anya.

Lord Enyar se ocupó de que sus hijos tuviesen una educación correcta, pero siempre mantuvo una relación distante con ellos puesto que pasaba mucho tiempo en Desembarco del Rey mezclado en asuntos del Rey Aerys II. Su esposa Daena y el maestre se encargaron de la formación de los cuatro hijos. Durante la ausencia del señor de la casa, el almirante Kurnick y el joven oficial Talyon se encargaron fielmente de la protección de las tierras de WarmyngSun en las islas de Rocadragón y Marcaderiva.

En el Trono de Hierro, Aerys II gobernó de manera inteligente con la guía eficiente de su joven Mano, Tywin Lannister. La primera década de su reinado fue provechosa y pacífica. Supo acercar posiciones con el pueblo rebelde de Dorne, prometiendo a su hijo primogénito y heredero de la corona, Rhaegar, con la princesa dorniense Eliah Martell. Esa decisión fue favorecida por las descaradas pretensiones de la casa Lannister para con la corona puesto que Tywin, la Mano, pretendía casar a su hija mayor Cersei con el legítimo heredero. El rey desconfiaba de la codicia de los “leones” y de su famoseo entre el pueblo al que en realidad despreciaban.

Entonces ocurrió algo que cambiaría la mentalidad del noble rey Aerys para siempre. La casa Darklyn, señora del Valle Oscuro, exigió privilegios para su pueblo. Al denegárselos el Trono de Hierro, los Darklyn, junto con sus casas vasallas como los Hollard, se negaron a pagar tributos a la Corona y empezó la Resistencia del Valle Oscuro. Aerys II, cansado de que la Mano se llevara siempre todos los méritos, quiso solucionar el conflicto él mismo. Lord Dennys Darklyn no aceptó la justicia del rey y lo tomó como prisionero en un acto de cobardía. Como respuesta las casas amigas al Trono, entre ellas WarmyngSun, sitiaron los castillos de Valle Oscuro, bajo la tutela de la Mano, para liberar a su rey. Medio añó estuvo Aerys encarcelado, sufriendo, y Valle Oscuro no se rendía. Lord Enyar WarmyngSun decidió cortar sus suministros atacando a la casa Hollard, vasallos de los Darklyn y su principal fuente de manutención. Los Hollard fueron arrasados. Con esa arriesgada decisión Lord Enyar se ganó una reprimenda por parte de Lord Tywin, pero a la larga eso permitiría la liberación del rey. Los Darklyn se quedaron sin suministros y tuvieron que buscar ayuda entre contrabandistas. Eso le dió la oportunidad a Sir Barristan Selmy, de la Guardia Real, de infiltrarse en el castillo enemigo para sacar a Aerys II con vida, aunque ya no sería el mismo. Al rey le gustó la impetuosa acción de la casa WarmyngSun y eso les dio un mayor reconocimiento en el Trono de Hierro.

La cercanía de los WarmyngSun con la corte real se acrecentó hasta el punto que, cuando se hicieron mayores, Anyara e Ilthior fueron enviados a Desembarco del Rey con su padre para convertirse en los futuros heraldos de la casa. Los hermanos WarmyngSun en la capital hicieron buenas migas con los príncipes herederos de la corona. Ilthior se convirtió en fiel servidor y compañero de aventuras del príncipe Rhaegar. Ambos compartían la devoción por la fuerza, el orgullo y la belleza de la vida del caballero. De hecho fue el propio Rhaegar Targaryen quien nombró caballero a Ilthior WarmyngSun. Al mismo tiempo Anyara forjó una íntima amistad con Eliah Martell. En las tradiciones dornienses, de herencia Rhoynar, hombre y mujer eran considerados como igual. Por lo que Anyara se sintió reconfortada y valorada con el trato recibido por la princesa. Con el tiempo Anyara pasó a ser una de las doncellas de cámara de Eliah Martell, y más tarde su protectora personal.

Más adelante y siguiendo la línea de acercamiento con los dornienses, Anyara convenció a su padre Lord Enyar de que enviara a sus hermanos Eryon y Ella como pupilos a la casa Ladybright, vasallos y tesoreros de confianza de la casa Martell. Ilthior no vió con buenos ojos ese movimiento puesto que creyó que se trataba de algun plan hurdido por parte de su hermana mayor para legitimar su herencia del título WarmyngSun como “primogénita”. Eso distanció a Ilthior y Anyara, cosa que se agrabó cuando el príncipe Rhaegar se enamoró de Lady Lyanna Stark de Invernalia.

Lord Enyar tejía negocios en la Corte mientras Lady Daena estaba sola al mando de las tierras WarmyngSun, como empezaba a ser tradición en la casa. Ella se ocupó sobretodo de recuperar parte del poderío comercial que antaño habían tenido los WarmyngSun con las Ciudades Libres del este. Más al sur, con los dornienses de Ladybright los pequeños WarmyngSun aprendieron conocimientos básicos de comercio, negociación y gestión. También conocieron las nobleza del sur y las costumbres Rhoynar, que en un futuro harían mella sobretodo en Eryon.

Guerra del Usurpador

El gran conflicto de los Siete Reinos nació cuando el Príncipe Rhaegar Targaryen y Lady Lyanna Stark huyeron juntos para poder vivir su amor. Puesto que Lyanna estaba prometida con Robert Baratheon, heredero de Tierra de las Tormentas, una manada de estúpidos nobles fueron a reclamar al rey Aerys II que restableciera el orden nobiliario blandiendo mentiras sobre secuestro y violación. La paciencia del rey se había consumido con el tiempo, razón por la cual sentenció a todos esos nobles a muerte.

Robert Baratheon se alzó en armas contra los Targaryen y le siguieron el Reino de las Tormentas, Invernalia, el Reino del Valle y las Tierras de los Ríos, entre otras casas menores. Una de ellas fue la casa Rollingford, que supuestamente era fiel al rey, pero permitió salir desde su puerto a una parte del ejército de Robert que huía hacia el norte del avance de las fuerzas de los Tyrell del Dominio. Lord Enyar lo descubrió y ordenó al Almirante Kurnick hundir esas naves, al mismo tiempo que enviaba a su hijo Sir Ilthior a ajusticiar a los responsables de los Rollingford con la espada SunBurn. El caballero WarmyngSun cumplió y después entregó al legítimo rey la plata ensangrentada que los traidores habían recibido. Aerys II recompensó gratamente la casa WarmyngSun por esa hazaña.

Lord Enyar se sentía satisfecho, en parte. En el fondo le daba miedo la crueldad despiadada con la que su hijo había actuado con los traidores. Era la misma crueldad con la que actuaba el legítimo rey contra todo aquel de quien desconfiaba, con motivos o sin ellos. Por esa razón quiso enviar a Ilthior de vuelta a casa para alejarle de los Targaryen, con la excusa de que el legítimo heredero tenía proteger sus tierras. Sir Ilthior se negó a abandonar a su rey en la guerra, tiró la espada familiar SunBurn a los pies de su padre y marchó hacia el norte con el ejército de Rhaegar. Después Enyar intentó convencer también a su testaruda hija que se volviera con él a Rocadragón, pero Anyara también rehusó y le respondió “que no había nada para ella en Rocadragón y que su deber se encontraba junto a la princesa Eliah y su futura REINA, la hija primogénita”.

Cuando ya se había reunido con su esposa en Rocadragón, Lord Enyar recibió las tristes noticias sobre la Batalla del Tridente: las fuerzas rebeldes de Robert habían vencido al ejército realista del Príncipe Rhaegar, además, el Príncipe había muerto en combate junto con muchos de sus caballeros, incluído Sir Ilthior WarmungSun. La noticia rasgó como un cuchillo en el corazón del hogar de los WarmyngSun. Enviaron una misiva a Dorne para hacer volver a sus hijos, explicando lo sucedido. Eryon y Ella regresarían a Rocadragón, pero tardarían en hacerlo, puesto que la guerra había invadido todos los bosques, campos y mares de los Siete Reinos. Además, las fuerzas rebeldes crecían y bajaban desde el frío norte.

Antes llegó a Rocadragón una comitiva que protegía a la Reina Rhaella Targaryen, capitaneada por Willem Darry. La Reina estaba en cinta y la acompañaba su hijo, el Príncipe Vyseris. El ejército de Robert estaba a punto de sitiar Desembarco del Rey. Por eso Lord Enyar se dirigió allí con la flota WarmyngSun para apoyar al Trono de Hierro, ahora que la guerra se decantaba a favor de los rebeldes. Además, su hija Anyara se encontraba allí.

Cuando llegó a la costa vio que la ciudad estaba en llamas, siendo saqueada por los ejércitos con el estandarte del león de los Lannister. Al parecer Lord Tywin, quien había sido Mano del Rey Aerys II en el pasado, había entrado en la capital con el pretexto de reforzar la debilitada guardia realista. Pero lo que hicieron en realidad los Lannister fue traicionar al rey y a su pueblo. En medio del caos, Lord Enyar consiguió infiltrarse en las calles y llegar hasta la Fortaleza Roja. Pero también había caído. La matanza ocupó las instancias reales. Antes de entrar al Torreón de Maegor pudo ver el cuerpo de su hija aun con la armadura puesta, ensangrentada y atravesada por las picas de hierro del foso. Su mente se llenó de cólera. Sólo pensaba en vengar a Anyara, a ella y a su otro hijo muerto, y estaba rodeado de enemigos. Empezó a matar con la SunBurn a todo aquel que se encontraba a su lado, pero no duraría mucho luchando contra todos.

Uno de los consejeros del Rey que había sobrevivido encontró y escondió a Lord Enyar en los oscuros pasadizos de la Fortaleza. Le explicó lo sucedido con Anyara. La Princesa Eliah había sido brutalmente violada y asesinada por Gregor Clegane, después de que esta presenciara la muerte horrible de su inocente hija Rhaenys. Anyara intentó defenderla, pero cayó por uno de los ventanales luchando contra sus verdugos. Almenos ella había podido mantener su inocencia intacta. El Rey Aerys II también había muerto, a manos de uno de sus guardias: el traidor Jaime Lannister. Le contó también que la intención de aquella matanza era exterminar completamente el legado de los Targaryen y aniquilar a sus aliados. Le hizo entrar en razón y le mostró la posibilidad de volver a Rocadragón, con su familia, a cambio de que se llevara a alguien con él. Guiándole por los pasadizos lo llevó otra vez a fuera de los muros de Desembarco del Rey.

Lord Enyar volvió abatido a Rocadragón unos días más tarde con la flota y sin haber podido plantar ni una batalla digna. Sus hijos ya se encontraban entre los muros de Rocadragón. Eryon y Ella habían dejado de ser niños durante su estancia en Dorne y los últimos acontecimientos, junto con las muertes de sus hermanos mayores, les habían obligado a madurar antes de tiempo. La Reina Rhaella, embarazada, aun se escondía con sus fieles en Rocadragón. Enyar temía que allí ocurriese lo mismo que en Desembarco del Rey. Por eso mandó a su esposa e hijos a las tierras que tenían en la otra isla, Marcaderiva, para que se escondieran. La noche antes de partir, una enorme tormenta azuzó el Mar Angosto en contra de la tranquilidad de la Bahía de Aguas Negras. Con esa tormenta llegó la tercera y última hija de la Reina, Daenerys Targaryen. Rhaella había muerto en el parto.

A la mañana siguiente la flota del “nuevo Rey Robert Baratheon”, comandada por su hermano Stannis Baratheon, apresaba la isla de Rocadragón. Lord Enyar aconsejó a Willem Darry que se fugara con los herederos Targaryen al otro lado del Mar Angosto, puesto que la guerra estaba perdida por ahora. Él se quedaría en Rocadragón con el último reducto de fieles a los Targaryen para asegurarles la huída. Y así fue. La flota WarmyngSun junto a las flotas de las casas Blackburn, Nightwynd, Velaryon, Celtigar y muchas otras, plantaron cara a la flota de Poniente. Todos perecieron en combate, pero así permitieron que se salvaran los legítimos herederos al Trono.

Reinado del Usurpador

La guerra se había perdido y todos aquellos que se habían mantenido fieles a los Targaryen pendían de un hilo. Sobretodo si su apariencia era tan igual a ellos. La viuda Daena WarmyngSun, débil y melancólica, fue “invitada” a Desembarco del Rey junto con el resto de casas de Rocadragón. Allí se la obligó a culparse a ella, a su casa y al legítimo Rey, además de reconocer al Rey Robert I, si quería salvar su vida y la de sus hijos. Después de haber visto morir a sus padres, su hermano, su esposo y la mitad de sus hijos, ya no le quedaban más fuerzas para plantar cara y siendo presionada por Montford Velaryon de rendirse, aceptó. Daena y sus hijos pudieron mantener la vida y un título nobiliario menor que sería tutelado por Lord Stannis Baratheon, el nuevo señor de Rocadragón. Además no podrían rearmarse en diez años y las tierras perdidas por conquista serían propiedad de su invasor, Lord Stannis.

No obstante, el cansancio y la pena terminaron con Daena. Murió al poco tiempo de una enfermedad común. El Maestre Meryn no pudo hacer nada por ella, pero si pudo ocuparse de Eryon y Ella hasta que fueron mayores. El almirante Kurnick y el oficial Talyon, supervivientes en la última batalla, se ocuparon de mantener el orden en lo que quedaba del legado de los WarmyngSun.

Al morir su madre, Eryon se convirtió en Lord Warmyngsun. Empuñó la espada SunBurn, que el almirante y amigo de su padre había conservado. Tenía solo quince años, pero supo aprovechar la nueva era de paz poniendo a su gente a trabajar y prosperar otra vez, como siempre habían hecho en su familia. La ayuda del Maestre Meryn fue determinante para tal cometido, pero Lord Eryon WarmyngSun contrató los servicios de mucha más gente. Entre ellos hizo venir desde el sur a una vieja amiga, Sariss. Era una jovencita adiestrada por expertos en el combate y el asesinato, entre otras cosas. La convirtió en su protectora personal y en su “mano izquierda”.

La casa de su madre, los Nightwynd, había quedado aun en peor situación. Los padres habían muerto traicionados por las ratas de su barco, y el señor era un niño solitario y desamparado: Geghard. Este era su primo y por lo tanto tenía que ayudarle. Durante ese periodo conoció a la bellísima Leona Blackburn, quienes también apoyaban a los Nightwynd por la otra parte. En poco tiempo se enamoraron, pero tenían muchas cosas por hacer antes de consumar su amor. Pues la familia de ella era regia y exigente. La casa WarmyngSun no tenía un buen nombre.

Por suerte para ellos, la familia noble de Leona también había sido defenestrada por la guerra y condenados por sus rasgos similares a los Targaryen. Además sus casas compartían buenas relaciones políticas y lazos de sangre en el pasado. Negoció con el señor Blackburn, Lord Aldwyn, que era hermano de Leona y también estaba soltero. Llegaron al acuerdo de que Eryon podría casarse con Leona si Ella, la hermana de Eryon, se casaba con Aldwyn. Este era un joven señor apuesto, atractivo y honorable. Razones por las que Ella aceptó encantada. Los hijos e hijas no tardaron en llegar en ambas parejas.

Con el tiempo las casas Blackburn, Nightwynd y WarmyngSun se unieron mucho, hasta el punto de que actuaban como si compartieran casa y títulos. No era así, pero compartían una causa y compartían sangre, mucha sangre.

[[Sucesos, casa Ancestral:

  • Auge: Gran azaña contra los otros. La estirpe nació de unos guerreros que combatieron a Los Otros con la Espada del Sol.
  • Escándalo: Conspiración fallida. Traición contra los Ándalos invasores.
  • Auge: Matrimonio Targaryen. La família se unió a los primeros viajeros de Valyria.
  • Infraestructura: Construcción material de guerra Targaryen. Durante la invasión del Rey Aegon construyeron para su ejército.
  • Declive: Rebelión Fuegoscuro. Unión con los fuegoscuro que terminó fracasando.
  • Gloria: Victoria militar (Guerra Usurpador). Destruyó a família que traicionó al rey por dinero.
  • Traición: Ayudó a huir la Reina.]]

Casa WarmyngSun

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